Welcome to the cave... of my horribles stories

Hace algún tiempo comencé a escribir, como método para expresar mis frustraciones. Pero poco a poco mi afición fue creciendo, y ahora escribo por gusto y porque me encanta compartir mis ideas con los demás.

Sé que no soy más que una amateur, pero espero que disfrutéis de estas historias, y que me ayudéis con vuestros comentarios para mejorar mi estilo.

Para aquellos que me conozcan y se pregunten por qué no firmo con mi nombre, es sencillo, para no pasar la vergüenza de que todo aquel que entre me relacione con las historias XD, y porque la mayoría no se creería que es mi nombre real jajaja, y eso todos sabemos que es verdad, por desgracia.


Así que sed bienvenidos a la cueva de los horrores literarios y si sois capaces
¡Disfrutad!

miércoles, 8 de abril de 2009

Este poema lo escribí, como si fuera uno de mis personajes de vampiro. En el pretendía expresar el dolor de no poder acercarse a su amada sin ponerla en peligro.

Espero que os guste, y ya sabeis, a criticar.


Si supieses cuanto te añoro,
cuanto te necesito.
Quiero que estés a mi lado
como siempre lo as estado.

El otro día te ví, sí, te ví,
pero tu a mi no, para ti
yo ya no existo, estoy muerto.
Me gustaría ir a tu lado
y decirte lo mucho que te necesito.

Pero no puedo,
estoy condenado,
debo vivir en la noche,
en la oscuridad,
en el frío.

No estoy ni aquí
ni allá,
medio muerto,
medio vivo.
Así es como estoy, y
por más que quiero
no puedo explicartelo.

Me tomarías por loco,
o sencillamente,
por un farsante,
creerías que todos
mis sentimientos son
una farsa.

Y eso, mi amor, nunca,
nunca, lo toleraré.
Porque yo te amo
y prefiero que
me consideres muerto
a que me consideres,
un farsante que
te ha mentido.

viernes, 20 de febrero de 2009

Cuando todo lo que hay a tu alrededor te lleva a la desesperación, al agotamiento mas completo, a la total destrucción de tu paciencia y aguante. Es en esos momentos cuando necesitamos de toda nuestra fuerza interior para controlarnos, medir nuestras palabras, poder ser racionales. Pero todo tiene un límite y cuándo llegas a él es malo, pero cuando lo sobrepasa ya no hay vuelta atrás.

En una prisión con las cadenas más poderosas en eso, es en lo que se puede llegar a convertir cualquier relación, lazos de parentesco, de amistad, o de cualquier tipo se convierten en un segundo en las cadenas más pesadas y difíciles de llevar. Esto ocurre cuando sobrepasamos nuestro límite, cuando vemos que nuestra alma se está convirtiendo en un abismo negro y sin fondo, cuando no vemos la salida, cuando NO tenemos salida.

Cuando una relación se convierte en esto no hay marcha atrás, sanar heridas, perdonar cuando todo lo malo se ha dicho, es imposible, nunca volverá a ser lo mismo. Pero si aun va a más y las heridas son reabiertas y agrandadas una y otra vez, entonces no hay salvación.
La convivencia es imposible y lo que tendría que ser una charla se convierte en una pelea en cuestión de segundos, los reproches son cada vez más y más dolorosos, la lista de defectos es cada vez mayor, y finalmente llega la más absoluta indiferencia, o eso es lo que nos gustaría creer, porque si fuera así, las peleas y los reproches no tendrían lugar. Serían solo palabras sin importancia.

La vida en estas condiciones es insoportable, y no no me he equivocado, no estoy haciendo referencia a la convivencia sino a la vida de uno mismo. El llegar a un sitio que en teoría es tu refugio y encontrarte acorralado por el dolor, la ira, la desesperación, la tristeza... ver que tu vida difícilmente va a cambiar, duele y mucho. Tanto que no eres capaz de pensar, de actuar con claridad, de ver las cosas tal y como son, dudas de todo y de todos ¿Por qué he de hacer nada si cualquier cosa que haga estará mal y/o no tendrá valor? Es una pregunta que me hago a menudo y muchas veces no encuentro la respuesta.

Pero es entonces cuando no hay que darse por vencido y seguir adelante, hacer todo lo posible porque aquello que nos hiere no lo haga. Tenemos que volvernos fuertes, asumir nuestros actos y seguir con la frente en alto. Puede que nos puedan quitar nuestro refugio, pero siempre tendremos uno que NADIE nos podrá quitar, y es nuestro interior.Y aunque a veces creamos que somos débiles, no lo somos, y por ello nos levantamos cada día y luchamos por lo que queremos, haciendo frente a nuestros temores y a nuestro dolor. Nunca suprimiendo lo que sentimos, sino que tenemos que entender qué sentimos y aceptarlo, porque si no nos aceptamos nosotros mismos nunca jamás podremos vivir de verdad.

Seguidores

Datos personales